sábado, 15 de diciembre de 2007

9 horas

Bueno, bueno, bueno,... faltan 9 horas para pisar tierras gallegas y me permito el lujo de estar nerviosa, me lo permito porque hace más de tres meses que no huelo el mar desde mi casa, que no veo a mi gente, que no camino por las calles de Vigo, que no veo el Atlántico, que no me peleo por el sofá con mi padre, que no conduzco mi coche, que veo el Aleti en un bar lleno de culés, que no me ponen un pincho haciéndome creer que es una ración, que no escucho nuestro idioma musical por las calles, que no se pone el sol por el mar, que no respiro ese aire lleno de energía,... y eso que no es lo mismo volver a casa sin que Rocky me salude con honores de princesa exiliada, aunque los honores más bonitos se llevan en el corazón cuando ves las caras conocidas esperando verte, luchando por reconocerte entre las personas que buscan y buscan el cariño al salir por la puerta de llegadas del aeropuerto de Vigo.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ariosto

Già mi fur dolci inviti a empir le corte i luoghi ameni.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

La antesala de mi Navidad

Bueno, hoy es miércoles. Experimento una suerte de sensaciones a medida que se acerca el sábado. El sábado vuelvo a Vigo, a mi tierra. Se dibuja una sonrisa en mi alma cada vez que lo pienso, son tres días que se convierten en la antesala de mi vuelta por Navidad.
Tres días que se harán nada porque llego el sábado noche, el domingo me dedicaré a repasar para mi examen (aunque mentiría si dijera que no haré un hueco para ver a mis niñas), a comer lo que mi madre me plante en la mesa y a dormir en mi maravillosa cama, para el lunes despertarme para mi último examen de la carrera (si todo va bien) y coger un avión de vuelta a la realidad de la ciudad condal,... pero no lloraré, mi corazón no llorará porque el viernes volveré, volveré por Navidad.

martes, 11 de diciembre de 2007

Aburrida en la oficina

Aburrida en la oficina... podría definir mis tareas laborales a lo largo de cada mañana y no encontraría una que me motivase,... bueno, miento, sí, hay algunas que me motivan, de hecho el otro día mi jefe empezó a explicarme operaciones hipotecarias, y no me ha desagradado del todo, pero el día a día se hace difícil en un trabajo que no te llena, o casi nada... bueno, creo que exagero algo, como buena gallega tiendo a exagerar y a responder con preguntas, típicos estereotipos que fuera de tu tierra te echan en cara como si fuese un defecto insalvable (pues yo no digo nada de los demás!).
Pues eso, que soy demasiado activa coma para estar toda la mañana en la oficina sin hacer nada, que es a lo que se dedica la mayoría de la gente que trabaja en este sector, esperar a que llegue la hora de plegar e ir a casa a hacer aquello que desean, cosa no reprochable, porque, al fin y al cabo, mucha gente (entre la que me incluyo) trabaja para hacer lo que realmente desean en su tiempo libre...
Pero no, me es imposible estar toda la mañana esperando que pasen los minutos, necesito hacer cosas, me motivo con los clientes, busco cosas que hacer, ordeno otra vez lo que ya he ordenado ayer,... no sé, todos idealizamos el trabajo cuando a los dieciocho años nos obligan a elegir una rama en la que nos desarrollaremos, laboralmente hablando, lo malo es cuando al pasar los años te das cuenta que a lo mejor estaría mejor haber escogido otra cosa.
En mi caso particular yo ya sabía lo que quería hacer desde los siete años, pero... cosas de la vida que me he ido por algo que no tiene nada que ver con mis deseos de realización personal, creo (o quiero creer) que fue por el simple hecho de satisfacer los deseos de mi madre, comprensible desde su punto de vista, (una hija bohemia no creo que le diera muchas satisfacciones -económicamente hablando-, aunque a lo mejor hubiera llegado a ser un Van Gogh o un Picasso, aunque, a nivel personal, preferiría ser un Velázquez, porque eso de acabar arruinado y vendiendo mi alma al diablo me da escalofríos!), ya que un abogado siempre será mejor que un pintor de poca monta. Pero que conste que no la culpo, todo lo contrario, ella vio las posibilidades de desarrollo artístico en una ciudad como Vigo (que dejan mucho que desear) y lo tuvo claro, no sería difícil convencerme.
Con el tiempo he aprendido a querer el derecho, a entenderlo e, incluso, que me gusten determinadas ramas. Además, la universidad te abre las puertas a un mundo nuevo. En mis años universitarios, los mejores claro, aprendes muchas cosas, descubres otras tantas y ganas más que pierdes, por lo menos en mi caso. Creo que la amistad es lo mejor que esos años me han regalado, aunque también podría decir que no tendría muchas cosas de las que tengo ahora.
¿Y todo esto venía a cuento de que?... de que me aburro en la oficina!

lunes, 10 de diciembre de 2007

Vosotras

Lunes, uf!, no sé, después de un fin de semana "largo" (entre comillas porque he sido una más de los trabajadores afectados por algo que se denomina puente cuando en realidad he de pringar a mitad de "minivacaciones"), volver al trabajo se hace difícil, aunque el día esté lleno de un sol que deslumbra y un cielo azul azul.
He vivido un fin de semana de "excesos"(también entre comillas porque habría que definir correctamente la palabra para que adquiera el significado correcto, es decir, el significado que quiero darle yo), excesos traducidos en un reencuentro el miércoles, en efímeros días que transcurrieron veloces, implacables, como siempre sucede cuando todo está bien, cuando lo pasas bien y sólo te preocupas de la siguiente sonrisa que asomará en los labios de nuestros acompañantes.
Pues Espe, nuestra Esperancita, llegó el miércoles con una vitalidad propia de las tigresas, por lo que Nùria y yo hicimos acopio de valor por lo que nos venía encima, y es que cuando ella llega, viene un cliclón, il ciclone italiano, pero ha estado genial volver a tenerla con nosotros.
Siempre pienso que cuando nos reunimos todas, las siete magníficas, creamos una nueva ilusión, como las ilusiones creadas con aquel año, con sus recuerdos, sus vivencias, sus momentos, sus lloros y sus risas, sus descubrimientos, sus viajes,... fue nuestro año, y gracias a todas esas horas compartidas, ahora compartimos más que recuerdos, más que estaciones y aeropuertos, más que horas de vuelo, ahora compartimos algo mucho más valioso: amistad.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Personas y personas...

Hay personas que nos hablan
y ni las escuchamos,
hay personas que nos hieren
y no dejan cicatriz,
pero hay personas que
aparecen en nuestras vidas
y nos marcan para siempre.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Resistencia

"Febreiro fuxía ás carreiras por un marzo que zarrapicaba gromos e acentos ventosos na paixase ondulada do piñeiral. António Gonçalves pedaleaba co corazón na gorxa porque á altura á que adoitaban toparse cada mércores e venres, a silueta de Isaura non atravesara aínda o horizonte. Ó chegar onda o desvío cara a Vieira viu a súa bicicleta apoiada nunha rocha. Ela non aparecía por ningures. Sobresaltado, tomou o desvío el tamén e meteu a bicicleta tras dun mato. Non sabía moi ben qué facer, así que deu voltas en círculos pequenos arredor do sitio, non fose ser o demo que lle acontecese algo. Pero ela non aparecía. Entón deuse de conta de que non lle sabía o nome para berrar por ela e sentiuse coma un perfecto estúpido. A piques estaba de retomar o seu camiño cando ela lle saíu tras dun piñeiro e, póndolle os dedos nos beizos, convidouno a seguila en silencio. Indicoulle un lugar afastado cuberto por uns matos e foi ás présas agochar tamén a súa bicicleta. Coa impaciencia, o peixe quedou estrado na area do camiño víctima daquel naufraxio. António sentiuna chegar de novo e quixo morrer sen se atrever a pechar os ollos por se os abría de novo e aquilo non era verdade. Quedaron de fite, fronte a fronte, sorrindo con pánico nas meniñas ata que un dos dous se achegou serenamente e bicou ó outro nas meixelas notando como toda aquela calor se lles pegaba irremediablemente. Inevitablemente. El fixo ademán de quitar o anel pero ela deixoullo quedar e deixaríallo sempre. Para non esquecer quén era un e outro.
As máns buscáronse e pouco a pouco desposuíronse das posibles palabras para embebedarse por completo de sensacións novas e excitantes que, por primeira vez, estaban a envolvelos. Espíronse lentamente, tan lentamente que resultaría desesperante para os máis presurosos amantes. Pero eles semellaban entenderse como vellos namorados, expertos e antigos, e mesmo pareceu que aquilo fose unha sorpresa, unha turbación, unha peza que faltaba no corpo dela, unha peza que sobraba no corpo del. Os dous intercambiaron o amor nunha penetración que os converteu, de repente, en partes completas, saciadas por primeira vez daquilo que nunca notaran que lles faltase: o outro.
Exhautos, deitados na area e aínda trementes, bebéronse de novo tantas veces como para acabar derreados cando xa a noite viña chegando. Vestíronse o un ó outro rapidamente e colleron camiños opostos coma se xa estivese escrito e soubesen á perfección cal era o seu destino natural."
Resistencia. Rosa Aneiros