jueves, 22 de noviembre de 2007

¿Por qué...

¿Qué es el amor? Eterna pregunta sin respuesta.
¿Por qué todos, al llegar a una determinada edad, nos hacemos la misma pregunta?
Nos gusta lamentarnos, pensar en aquello que tuvimos sin ver lo que ahora tenemos, y si hoy perdemos lo que tenemos, lamentaremos haberlo perdido.
Nos gusta recrearnos en nuestras miserias, en nuestro dolor inexistente, en esas sensaciones que nosotros mismos creamos, para tener algo que nos preocupe cuando somos felices, o estamos conformes con lo que tenemos... somos así, creadores de nuestras pasiones y asesinos de nuestra felicidad.
Dicen que la idea de que el amor lleva a la felicidad es una invención moderna, de finales del siglo XVII. A partir de entonces, la gente aprendió a creer que el amor debía durar para siempre, y que el matrimonio era el mejor lugar para ejercerlo.
En el pasado no había tanto optimismo en cuanto a la longevidad de la pasión; de hecho, "Romeo y Julieta" no es una historia feliz, es una tragedia. En las últimas décadas, la expectativa en cuanto al matrimonio como camino para la realización personal ha crecido mucho. La decepción y la insatisfacción han crecido con ella.
¿Por qué somos masoquistas de sentimientos?¿Por qué deseamos aquello que no tenemos? ¿Por qué nos arrepentimos o dudamos de nuestras decisiones? ¿Por qué no pensamos que hemos elegido el camino correcto? ¿Por qué...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Salón del libro de Barcelona

Hoy se inaugura en Barcelona el Salón del libro 2007, en la Fira de Barcelona, en Montjuic.
Se trata de un acontecimiento interesante, por no decir fundamental para todos aquellos que consideran que leer es una aventura, un portal que, con cada libro, abre un mundo nuevo, lugares que nos transportan en el tiempo y en el espacio.
Un libro es un recorrido por los entresijos de unas vidas ajenas, de unos momentos que no son nuestros, situaciones que pueden ser intimas, vergonzosas, secretos que nos abren los ojos, actos que nos sorprenden y finales inauditos, inesperados, e, incluso, finales sin fin.
Los finales pueden ser amargos, o felices, eso depende del autor; pero, cuando llega ese final, esa última hoja, ese último párrafo, el punto y final, nos sentimos vacíos, llenos de unos sentimientos que no nos pertenecen y que, sin embargo, podemos compartir con otros profanadores de esas vidas ajenas que han pasado por esas hojas, y, si esto es así, si encuentras a alguien que ha vivido, como tú, esos momentos impropios, sientes una vinculación con esa persona y te sientes con derecho a opinar sobre esa vida que no es tuya, opinas que tal o cual acción de un personaje es impensable, piensas que ojalá te hubiera pasado tal cosa,... comparas, y eso no es malo.
El final se contrapone con el inicio del libro, mientras que un final es una pena, el principio, las primeras hojas, están llenas de curiosidad, de ganas por conocer, de saber; por eso, un buen principio siempre condiciona tu interés por leer.
Cada libro tiene su momento y su lugar, puedes tener mil libros sin abrir, libros que aún no has leído, y, cuando pasas el dedo sobre los lomos buscando la siguiente víctima de tu apetito voraz por saber, no te das cuenta de que es él quien te elige a ti, el libro decide si estás preparado para él, para lo que contiene, para lo que hallarás en su interior. Ásí que, por mucho que pensemos que nosotros escogemos, no es así.
Cuando estamos en una librería, de esas antiguas que tanto me gustan, donde cada rincón está cubierto por estanterías y estanterías de páginas escritas, esos cementerios de libros, esos libros son almas que nos llaman, que nos piden que les leamos, por eso, y sólo por eso, no existe suficiente tiempo para leer, no hay vidas bastantes para alimentarnos de sueños.
Por todo esto, y por más, os invito a pasar por este mundo de imaginación, de hoy y de otros tiempos, de espacios donde se conjugan los pensamientos más íntimos, que nos abren su portal, a nosotros, pequeños mortales, y tenemos la suerte de que esta dimensión se abra del 21 al 25 de noviembre en la ciudad condal.

martes, 20 de noviembre de 2007

La magia de la pintura

Crear, idear, alumbrar,... son verbos que definen la capacidad de realización, el levantar una mano con un pincel y dejarte llevar, que sean los trazos sobre un lienzo, sobre un papel, lo que te defina en ese preciso instante.

Hay mil formas de pintar, mil técnicas mediante las que una persona se puede expresar, y después, esa creación, esa idea, será la que hable por nosotros, la que exprese nuestros sentimientos, la que piense por nosotros cansados de pensar, la que defina nuestro estado de ánimo, con la que, dentro de un tiempo, quizás días, meses o años, podamos mirar atrás y saber qué pensábamos en ese momento, de la que nos sintamos orgullosos, ya no por los colores, por el tiempo transcurrido hasta su nacimiento, sino por el valor que nosotros le damos.

Un lienzo, un cuadro, una pintura, es elegancia en el trazo, es generosidad en el color, es imaginación en estado puro, es pasión por el momento, es goce y disfrute por los minutos transcurridos ante ella,...

Regalarlos es regalar una parte de nosotros, amar a quién se lo damos, creer en su depositario, valorar a su receptor, querer su exhibición, mostrarte por dentro, demostrar capacidad para desprendernos de algo que adoramos, algo creado por encima del tiempo y del espacio que siempre, a pesar de todo y de todos, estará ahí.

Una pintura es un poema sin palabras.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Adolfo Cabrales, alias Fito el Grande

Ayer, unos cuantos afortunados hemos podido asistir al concierto (conciertazo) de fito&fitipaldis en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Ha sido uno de los mejores conciertos, ya no sólo por su último trabajo, sino por la puesta en escena, la implicación del grupo y la respuesta del público.Duró dos horas y media, horas llenas de buena música y cachondeo, donde se mezclaban canciones de su último disco y canciones, llenas de historia, de sus trabajos anteriores.
El momento álgido del concierto se vivió con la canción de "Soldadito marinero", ópera prima del cantante, a la que se recibió como se merecía, y a la que se trató con el respeto debido. Canción con cambios de ritmo, guitarreo continuo y coros espectaculares del público que ponen la piel de gallina, momento en el que el propio Fito se puede sentir como un auténtico héroe de masas. Bastaría escucharla del principio al fin para que esta canción tenga un antes y un después.
Fito, eres grande.

El laberinto del Fauno

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en el reino subterráneo, donde no existe la mentira ni el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos, soñaba con el cielo azul, la brisa suave y el brillante sol.
Un día, burlando toda vigilancia, la princesa escapó, una vez en el exterior la luz del sol la cegó y borró de su memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó quien era, de donde venía, su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor, y al correr de los años, murió.
Sin embargo, su padre, el rey, sabía que el alma de la princesa regresaría, quizá en otro cuerpo, en otro tiempo y en otro lugar, y él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar.
Y se dice que la princesa descendió al reino de su padre, y que ahí reinó con justicia y bondad por muchos siglos, que fue amada por sus súbditos y que dejó tras de sí pequeñas huellas de su paso por el mundo, visible sólo para aquel que sepa donde mirar.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

La gente

No sé si todo el mundo es infeliz. Se que están siempre ocupados: haciendo horas extras, cuidando a los hijos, al marido, la carrera profesional, el título, qué hacer mañana, qué hay que comprar, qué hay que tener para no sentirse inferior,...
En fin, pocas personas dicen: "soy infeliz". La mayoría dice: "estoy de maravilla, he conseguido todo lo que deseaba". Entonces se les pregunta: "¿qué le hace feliz?". Respuesta: "tengo todo lo que una persona podría soñar: familia, casa, trabajo, salud". Nueva pregunta: "¿ya se ha parado a pensar si eso lo es todo en la vida?". Respuesta: "sí, eso lo es todo". Insistimos: "entonces el sentido de la vida es el trabajo, la familia, los hijos que van a crecer y dejarle, la mujer o el marido que se convertirán más en amigos que en verdaderos amantes apasionados y el trabajo, que se acabará algún día. ¿Qué va a hacer cuando eso suceda?". Respuesta: no hay respuesta. Cambian de tema.
En verdad, responden: "cuando mis hijos crezcan, cuando mi marido, o mi mujer, sea más amigo que amante apasionado, cuando me jubile, tendré tiempo para hacer lo que siempre he soñado: viajar".
Pregunta: "¿pero no ha dicho que ya era feliz ahora?¿no está haciendo lo que siempre ha soñado?". Ahí sí, dicen que están muy ocupados y cambian de tema.
Si yo insisto, siempre acaban descubriendo que les falta algo: el dueño de la empresa todavía no ha cerrado el negocio con el que sueña, al ama de casa le gustaría tener más independencia o más dinero, el chico enamorado tiene miedo de perder a su novia, el recién licenciado se pregunta si escogió él la carrera o si la eligieron por él, el dentista quería ser cantante, el cantante quería ser político, el político quería ser escritor, el escritor quería ser campesino. E incluso, cuando encuentro a alguien que hace lo que ha escogido, esa persona tiene el alma atormentada. No ha encontrado la paz.

martes, 13 de noviembre de 2007

Al amor lo pintan ciego y con alas.
Ciego para no ver los obstáculos
y con alas para salvarlos.