Así me paso la vida: esperando el día de poder tenerte otra vez a mi lado, hasta que me canse, hasta que no te pida nada más, hasta que cree un mundo donde pueda refugiarme siempre que tenga la necesidad, un mundo no tan distante como para que parezca que tengo una vida independiente, ni tan cercano como para que parezca que estoy invadiendo tu universo.
viernes, 8 de junio de 2007
miércoles, 6 de junio de 2007
Hombre y mujer
El hombre salió de un puñado de barro y agua, ¿por qué una mujer no habría de estar hecha de rocío, vapores terrestres y rayos de luz? ¿dónde reside lo posible? ¿dónde lo imposible?
martes, 5 de junio de 2007
Escribir...
Escribir es una de las actividades más solitarias del mundo. Cada cierto tiempo, miramos hacia el mar desconocido de nuestra alma y vemos que hay algunas islas en él, ideas que se han desarrollado y que están listas para ser exploradas.
Entonces cogemos nuestro propio barco -llamado palabra- y decidimos navegar hacia la que está más próxima. En el camino nos enfrentamos a corrientes, vientos, tempestades, pero seguimos remando, exhaustos, ahora ya conscientes de que nos hemos apartado de nuestra ruta, la isla a la que pretendíamos llegar ya no está en nuestro horizonte.
Aún así, ya no podemos volver atrás, tenemos que seguir como sea o nos perderemos en medio del camino.
Descubrimos una fuerza y un coraje cuya existencia desconocíamos: nos ayudan a aventurarnos por el lado oscuro de nuestra alma, nos dejamos llevar por la corriente, y acabamos anclando nuestro barco en la isla a la que hemos sido conducidos.
Empezamos por obligación, pero de repente "eso" nos posee y ya no paramos; ahora ya no controlamos nuestros pasos, la isla se va descubriendo, somos empujados a través de sus senderos, y nos encontramos con cosas que nunca habíamos pensado ni soñado.
De repente, sabemos que estamos cerca del final, nos posee un sentimiento de vacío, de alguien que ha acabado poniendo en palabras aquello que debería haberse guardado para sí mismo.
Pero ahora tenemos que llegar hasta la última frase, y llegamos. "El libro se escribe, el escritor no es más que el mecanógrofo", nadie sabe por qué la corriente los llevó a determinada isla y no a aquella a la que soñaban llegar.
Para nuestra constante sorpresa, otras personas iban en busca de aquella isla, y la encuentran en lo escrito, y aquello que el escritor creía ser un trabajo solitario se transforma en un puente, en un barco, en un medio por el que las almas caminan y se comunican.
A partir de ahí, ya no somos personas perdidas en la tempestad: nos encontramos con nosotros mismos a través de los que leen, entendemos lo que hemos escrito cuando otros también lo entienden, nunca antes.
Entonces cogemos nuestro propio barco -llamado palabra- y decidimos navegar hacia la que está más próxima. En el camino nos enfrentamos a corrientes, vientos, tempestades, pero seguimos remando, exhaustos, ahora ya conscientes de que nos hemos apartado de nuestra ruta, la isla a la que pretendíamos llegar ya no está en nuestro horizonte.
Aún así, ya no podemos volver atrás, tenemos que seguir como sea o nos perderemos en medio del camino.
Descubrimos una fuerza y un coraje cuya existencia desconocíamos: nos ayudan a aventurarnos por el lado oscuro de nuestra alma, nos dejamos llevar por la corriente, y acabamos anclando nuestro barco en la isla a la que hemos sido conducidos.
Empezamos por obligación, pero de repente "eso" nos posee y ya no paramos; ahora ya no controlamos nuestros pasos, la isla se va descubriendo, somos empujados a través de sus senderos, y nos encontramos con cosas que nunca habíamos pensado ni soñado.
De repente, sabemos que estamos cerca del final, nos posee un sentimiento de vacío, de alguien que ha acabado poniendo en palabras aquello que debería haberse guardado para sí mismo.
Pero ahora tenemos que llegar hasta la última frase, y llegamos. "El libro se escribe, el escritor no es más que el mecanógrofo", nadie sabe por qué la corriente los llevó a determinada isla y no a aquella a la que soñaban llegar.
Para nuestra constante sorpresa, otras personas iban en busca de aquella isla, y la encuentran en lo escrito, y aquello que el escritor creía ser un trabajo solitario se transforma en un puente, en un barco, en un medio por el que las almas caminan y se comunican.
A partir de ahí, ya no somos personas perdidas en la tempestad: nos encontramos con nosotros mismos a través de los que leen, entendemos lo que hemos escrito cuando otros también lo entienden, nunca antes.
domingo, 3 de junio de 2007
Corazón
Aunque proteste un poco es porque soy un corazón, y los corazones son así, tienen miedo de realizar sus mayores sueños porque consideran que no los merecen o no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo sólo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los momentos que podían haber sido buenos y que no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena... porque cuando esto sucede, terminamos sufriendo mucho.
Perder
El arte de perder no es difícil de aprender, tantas cosas parecen querer extraviarse que perderlas no acarrea ningún desastre. Pierde algo todos los días, acepta la confusión de perder las llaves, perdí dos ciudades, dos ríos, un continente, los echo de menos, pero no fue ningún desastre, aún al perderte, la voz burlona, un gesto que adoro. Es evidente que el arte de perder no es difícil de aprender aunque pueda parecerse a un desastre.
sábado, 2 de junio de 2007
El reflejo
Dos bomberos entran en un bosque a apagar un pequeño incendio. Al final, cuando salen y van a la orilla de un riachuelo, uno de ellos tiene la cara llena de ceniza y el otro está inmaculadamente limpio. Pregunta. ¿cuál de los dos se lavará la cara?
El que tiene la cara sucia verá al otro y pensará que está igual que él. Y viceversa: el que tiene la cara limpia verá que su compañero tiene hollín por todas partes, y se dirá a sí mismo. "Yo también debo de estar sucio, tengo que lavarme".
El que tiene la cara sucia verá al otro y pensará que está igual que él. Y viceversa: el que tiene la cara limpia verá que su compañero tiene hollín por todas partes, y se dirá a sí mismo. "Yo también debo de estar sucio, tengo que lavarme".
viernes, 1 de junio de 2007
Dos
En tus ojos mi rostro, en los míos el tuyo; en los rostros descansan los corazones fieles. ¿Dónde podríamos encontrar dos mejores hemisferios? Sin un norte definido, sin un occidente declinante... aquello que muere no estaba mezclado con igualdad. Si nuestros corazones son uno o nuestro amor semejante, ninguno desfayecerá, ninguno morirá.
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